La ‘Britannica’ pierde peso

Via Scoop.itBibliotecas Escolares Argentinas

La última vez que este colosal invento apareció en papel fue en 2010: 32 volúmenes que pesan unos 60 kilos y que ocupan varios metros de cualquier biblioteca. ¿Cómo mantener esa proeza si a cualquier enciclopedia de las que circulan por Internet se puede acceder a través de un móvil en cualquier remoto villorrio y en cualquier momento del día, llueva, truene o haga un sofocante calor?

Inmediatez y total disponibilidad: esos dos conceptos que forman parte del paquete de facilidades que ofrece la Red son letales para las llamadas obras de referencia, todas aquellas a las que se acude para hacer una consulta: ¿para qué voy a cargar con toneladas de papel si puedo llegar al mismo sitio dando el salto al mundo digital? Las viejas ideas asociadas al saber, como algo que se va acumulando, que viene bien memorizar y que sirve como cimiento desde el que abordar cualquier otra práctica empiezan a pasar velozmente a la historia.

Una de las mejores marcas que resumía esa manera de ver las cosas ha sido hasta ahora la Enciclopedia Británica: conocimientos contrastados, rigor, una buena escritura (que ya iba perdiéndose). Hoy, cualquier hipótesis que tenga que ver con acumular, memorizar o forjarse unos cimientos suena a caduca. Sea como sea, era lógico que la Britannica perdiera peso. En la Red le toca promocionar y salvar su espíritu: conocer es una tarea apasionante.

Via elpais.com

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